23 de abril de 2012

EL GRAN AMOR DE UNA NOVIA EN PECADO

Un trago de buen vino, entre esta soledad que arrastramos, inunda mi garganta altamente sensible. Los juegos entre los dos no deberían avanzar tanto, pero ocurre y se convierten en una necesidad que me entrega tu intimidad más extrema. Difícil permanecer impasible.
Descansos para recomponer un corazón que no soporta que me sacrifiques la esencia de tu vida a sabiendas de que la mía no me pertenece. Trato de abrazar la tuya sin que mi veneno la alcance. Perderte clava una eterna lápida sobre mi ya frágil existencia. Tus mañanas no se quedan solas cuando salgo de tu cama para guardar impoluta la belleza de tu sueño.
Camino sabiendo que paseas tu alma y tus dudas envueltas en tu sonrisa. Y a tu lado brindo con descaro por lo que los dioses nos dan y por lo que nos niegan.
JOSÉ CHINCHILLA LÓPEZ

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